La leyenda consiste en la narración de un hecho que si bien ha acontecido realmente, ha quedado desvirtuado por el correr del tiempo al circular de boca en boca. El acontecimiento pudo haber sucedido en tiempos muy remotos y mantenerse vivo a través de la narración oral. Estas leyendas, con el paso del tiempo y la creatividad innata de los venezolanos, son modificadas hasta que adquieren un carácter maravilloso.
Se basan, generalmente, en acontecimientos históricos religiosos en los que el pueblo cree.
El mito, en cambio, corresponde a la narración impersonal de hechos irreales e inverosímiles, que representan el espíritu popular. Son explicaciones ingenuas del origen del mundo y del Universo basadas en una consideración inocente de la naturaleza. El mito no posee carácter religioso, pero puede combinarse con la religión en sus narraciones sobre oposiciones entre el bien y el mal o en las explicaciones de los fenómenos naturales.
No existe un criterio sólido y preciso que permita diferenciar la leyenda del mito, por eso, algunos autores prefieren llamarles narraciones y no clasificarlas por temor a errar en la selección.
Sin embargo, la leyenda siempre tiene una base de realidad intrínseca, aún cuando no se sitúe en el tiempo y, a veces, hasta su ubicación geográfica sea indefinida, el pueblo sabe que existió, que ocurrió, que algo cierto transmite, que no es sólo imaginación o especulación. Además, la leyenda se caracteriza porque la narración es breve, a fin de facilitar su transmisión oral.
En la zona rural,